22/4/15

QUE HACER SI NOS ENCONTRAMOS CON UN ANIMAL SALVAJE

Hasta ahora todos nuestros encuentros con animales habían sido algo dentro de la normalidad. Recordamos entre algunos de ellos: los cerdos salvajes en Les Aiguilles, Córcega; cervatillos en La Serranía de Cuenca; unas vacas domingueras en la provincia de Soria; algún zorro;  rebaños de ovejas  en las Bardenas Reales (Navarra)… Pero esto, esto no nos lo esperábamos. No es fácil, y además muy inusual, toparse con un oso… ¿Y ahora qué?





Como circulábamos a escasa velocidad y nos encontramos al animal de frente, lo primero que hicimos fue detener la camper. Esos que escucháis entre susurros somos nosotros, que tras haberse activado en nuestro cerebro el protocolo de emergencia deliberamos sobre la situación. En un primer momento, nos asaltaron mil dudas; Y si nos ataca? Y si zarandea la furgoneta? Y si, y si, y si…? Las preguntas sin respuesta revoloteaban en nuestra cabeza. Lo más difícil fue mantener al niño en su asiento, callado y sin perder los nervios. “Estate quieto que este no es el oso Yogui” Pensé en decirle a mi hijo, pero ¡Bah! Esta es otra generación y ni siquiera lo conoce. Nos aseguramos de que todas las ventanas estaban cerradas y esperamos a que el animal se decidiera a pasar… Casi sin respirar. Cuando comenzó a acercarse nos agarramos a los reposabrazos de la furgo, tal como lo haríamos en el avión cuando despega.¿Conoceis esa sensación, verdad? Y cuanto más cerca se encontraba más fuertemente nos agarrábamos. Finalmente pasó de largo y respiramos hondo tras semejante susto.

Pero no os apuréis. Tenemos que confesar que todo esto pasó en la región de Rhône-alpe (Francia) y allí es imposible encontrar este tipo de oso, a no ser que visitéis Le Safari de Peaugrès. Un lugar increíble donde los animales campan a sus anchas y el circuito se recorre en automovil. Aun así, la experiencia nos sirvió para sufrir en nuestras propias carnes el estrés que produce una situación semejante. Esto nos ha hecho reflexionar mucho y consultar alguna que otra fuente de información sobre el tema, lo que finalmente nos ha llevado a realizar esta lista de recomendaciones en caso de encontrarse con un oso:
  • Apartarse del camino que en ese momento utiliza el animal.
  • Alejarse de la zona.
  • Mantener la calma.
  • No correr ni gritar. Los osos rugen en caso de agresión y si se  grita pueden entender que se les amenaza y pueden intentar defenderse.
  • Si el oso no te ha visto y se aproxima, pon de manifiesto tu presencia haciendo algún ruido. Si estuviese a una mayor distancia, retírate sin ser visto.


En caso de encontrarse dentro de un vehículo:
  •  Detener el vehículo lentamente y esperar que el animal tome otro camino.
  •  No abrir las ventanillas en ningún caso y si lo estuvieran, deberían ser cerradas inmediatamente.
  •  No sacar las manos por las ventanillas, ni agitarlas.
  •  No arrojar comida desde el auto.
  •  No hacer sonar el claxon.
  •  Mantener los nervios templados y no realizar movimientos bruscos dentro del vehículo.

Regresamos con la anécdota a casa, bastante desengañados. Los osos no son esos animales simpáticos, amorosos y dulces que venden en las tiendas de peluches y duermen con nuestros hijos. Es más, son animales muy fuertes, capaces de romper el espinazo a una vaca; con una agilidad admirable, trepan bien a los árboles y por las rocas, y por si fuera poco, pueden duplicar la velocidad en carrera de una persona normal.

Ahora cada vez que acuesto a mi hijo y toca contar un cuento, si aparece un oso veo como lo mira de reojo, con un atisbo de admiración pero también de respeto.














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